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Ruidos molestos en el consorcio

Si bien no es bueno que el administrador haga de mediador o de custodio de las reglas de convivencia, en muchos casos suele ser el responsable legítimo de hacer cumplirlas: ya sea porque así lo establece en particular el Reglamento de Copropiedad y Administración, así sea porque lo impone la propia ley 13.512 de Propiedad horizontal o el uso y costumbre del espíritu gregario.

Su intervención puede ser mediante una cita personal, una comunicación escrita informalmente, o en caso de fuerza mayor, mediante la extensión de un documento público (Carta Documento o Confronte Notarial).

¿Qué dice la ley al respecto?

Si bien en materia jurídica local son muchas las leyes u ordenanzas existentes que contemplan los casos de daños por ruidos, el desconocimiento general y tras ello, el nivel de indefensión, es extremadamente grande. Pero se puede hacer mucho al respecto.

En primer lugar cabe citar el art. 41 de la Constitución de la Nación Argentina (1994), que garantiza “el derecho a un ambiente sano y equilibrado, apto para el desarrollo humano y establece la obligación de preservarlo”.

La Ley 13.512 prevé en su artículo 6º que: “Queda prohibido a cada propietario y ocupante de los departamentos o pisos:

Destinarlos a usos contrarios a la moral o buenas costumbres o a fines distintos a los previstos en el reglamento de copropiedad y administración
Perturbar con ruidos, o de cualquier otra manera, la tranquilidad de los vecinos, ejercer actividades que comprometan la seguridad del inmueble, o depositar mercaderías peligrosas o perjudiciales para el edificio”.

Por otro parte, el Código Civil establece en su artículo 2618 que: “Las molestias que ocasionen el humo, calor, olores, luminosidad, ruidos, vibraciones o daños similares por el ejercicio de actividades en inmuebles vecinos, no deben exceder la normal tolerancia teniendo en cuenta las condiciones del lugar y aunque mediare autorización administrativa para aquéllas. Según las circunstancias del caso, los jueces pueden disponer la indemnización de los daños o la cesación de tales molestias. En la aplicación de esta disposición el juez debe contemporizar las exigencias de la producción y el respeto debido al uso regular de la propiedad asimismo tendrá en cuenta la prioridad en el uso. El juicio tramitará sumariamente.”